miércoles, 24 de junio de 2015

¿Cómo mejorar la comunicación familiar?



Es obvio que no existe una norma básica para mejorar la comunicación al interior del hogar. Cada familia es un universo diferente y posee un lenguaje específico. No obstante, deberían existir, como medio para mejorar la comunicación, la determinación, el interés, y la disposición, por parte de los padres, para que este espacio sea generado y experimentado de manera intensa en lo posible. Si lo que desean es una familia unida, la mejor vía, el camino más acertado, es la comunicación.

Sugerencias para motivar la comunicación entre padres e hijos

1. Contempla la clase de comunicación que realizas con tu hijo. Destina unos días de observación, libre de juicios y culpas. Una buena idea es conectar una grabadora en instantes comunes de conflicto o de tensión familiar. Es un ejercicio saludable pero, en ocasiones, de conclusiones complicadas de aceptar cuando la dura realidad de proceder supera todas las previsiones ideales.

2. Presta atención a cada una de las intervenciones de tus hijos. Aprecia hasta que grado son esenciales con respecto a la labor que te encuentras llevando a cabo; en cualquier situación, la reacción debe ser lo  adecuadamente correcta para no subestimar su necesidad de comunicación.


3. Escucha las peticiones de tus hijos. Si no es posible prestar la atención requerida en ese instante, es importante expresarle al hijo que luego conversaran del asunto con más tiempo y calma. Se puede decir sencillamente: dame 10 minutos que pronto estoy contigo. No olvides agradecer por la paciencia y el tiempo de espera.

4. Responde de formas diferentes. Evitar usar las mismas respuestas de manera sistemática para que el hijo no crea que siempre somos imponentes, que lo hacemos sentir responsable, que le restamos relevancia a los aspectos o le damos sermones.

5. Evitar encontrar culpables. Si hasta el momento los padres no han sido el mejor ejemplo como comunicadores, se debe reflexionar sobre lo que es posible mejorar y adaptarse a un nuevo modo de comunicación que servirá para suavizar e ir reduciendo la mayoría de las discusiones frecuentes con los hijos.

6. Cambia o mejora hacia una comunicación más abierta. Es conveniente determinar un tiempo de prueba, como una semana o un fin de semana, para apreciar si funciona o no y si es posible transformar algo más. Los padres tenemos los hábitos de comportamiento muy afianzados y modificarlo exige esfuerzo, dedicación y, en especial, paciencia (¡con nosotros mismos!).

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