miércoles, 7 de octubre de 2015

¿Por qué nos atrae lo prohibido?



El ser humano siempre ha sentido una profunda atracción por aquello que desconoce o que no se encuentra a su disposición con facilidad, al parecer lo prohibido se reviste de un aura de atractivo ante la cual no nos sentimos capaces de resistirnos. En esencia se trata de una expresión casi natural, que tenemos los individuos por terminar con la curiosidad y por alcanzar la libertad.

A partir del mismo instante en que nacemos, el medio cultural que nos rodea nos va estableciendo límites morales, éticos y sociales. Desde pequeños empezamos a conocer qué podemos y qué no podemos hacer. Nuestros padres son las personas que primero señalan la ruta indicada a seguir y van estableciendo una gran variedad de restricciones, que no podemos trasgredir. Posteriormente la sociedad continúa agregando límites en la lista de prohibiciones.

Nuestra propia naturaleza humana nos motiva a experimentar lo que se nos prohíbe debido a que requerimos conocer aquello que nos resulta extraño y apreciar sus efectos. El deseo nos impulsa a traspasar los límites para sentir “en primera persona” sus efectos. Es la única forma que disponemos para hacerlo nuevamente o renunciar por determinación propia a situaciones que se nos presentan, y reconocer en ellas el riesgo que realmente representan para nuestra vida. “La única forma de vencer una tentación es dejarse arrastrar por ella”, decía Oscar Wilde.


Lo prohibido: un verdadero desafío

Cuando alguien o algo se nos revela frente a nosotros con un mensaje de prohibido, de inmediato parece que nuestro lado más atrevido se despertara para obtener ese desafío. Generalmente lo prohibido nos llama la atención y se convierte en algo irresistible que nos seduce. Si se analiza nuestra vida diaria es muy posible que hallemos una gran cantidad de ejemplos que confirman esta máxima.

Solo es suficiente con que el médico nos haya restringido el consumo de un alimento para que se transforme en uno de los más apetecidos; un libro atrae nuestra atención si ha sido censurado por alguna razón; una persona puede atraernos más si posee pareja o se revela como un amor imposible. Es evidente que cuando algo nos es prohibido, nuestro pensamiento toma la determinación de prestarle más atención de lo habitual.

El deseo por algo prohibido se reduce, cuando se renuncia a él en grupo, esto significa, que nos resulta más simple obedecer y respetar las normas cuando contamos con el apoyo de un grupo, que de forma individual, es una conclusión a la que ha llegado un estudio llevado a cabo por la Universidad de Columbia, en Reino Unido. Esta conclusión puede mejorar los tratamientos grupales para ayudar a los individuos a superar determinadas costumbres y adicciones.

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